Archivo | octubre, 2012

Nuevo récord histórico del paro

26 Oct

Con estas noticias nos levantamos esta mañana…

http://www.20minutos.es/noticia/1629075/0/paro/epa/tercer-trimestre/ 

http://www.elblogsalmon.com/indicadores-y-estadisticas/mapa-del-paro-por-autonomias-el-mapa-de-la-verguenza-politica-economica-y-social 

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El problema del paro en España no es sólo producto de la crisis

26 Oct

El gran problema de este país es sin duda el paro. Con más de un de 20% de desempleados nadie negaría este hecho. Desde aqui vamos a intentar analizar este acuciante asunto.

El paro en España tiene varios factores que lo explican:

  1. Históricos: No existe un tejido industrial sobre el que basar la economía. Podríamos retrotraernos a los  siglos XVIII y XIX para justificar este hecho, cuando aquí pormotivos políticos/sociológicos y culturales no hubo una revolución industrial. Hubo más bien un tenue proceso industrializador muy focalizado en la periferia. En tiempos más recientes ya después de la guerra civil (la cuarta de nuestra historia, por cierto), y después de una inviable autocracia, Franco y su régimen diseñaron un sistema desarrollista donde se primaron los sectores de la construcción y el turismo barato para europeos. Ese sistema sentó las bases de la economía actual, claramente desfasado.
  2. Coyunturales: La crisis en la que estamos inmersos es causa y efecto del mercado financiero global. Eso es sabido. En España cuando ese mercado especulativo estaba en el ciclo alto se potenció aun más el sistema anteriormente descrito provocando con el crédito fácil el “boom” de la construcción y de las hipotecas. Por eso cuando no hubo crédito, no hubo hipotecas y no hubo construcción cayéndose uno de los dos pilares sobre los que se asienta el empleo y la economía de este país.
  3. Políticos/Estructurales: Por la peculiar geografía política de esta nación se hace muy difícil articular políticas de empleo razonables, ya que donde hay 17 servicios de empleo diferentes y las competencias están transferidas es complicado actuar desde un punto de vista activo, por ello se dice que la política de agilización y flexibilización del mercado laboral tanto público como privado  sería mas eficiente. De hecho en comunidades como la murciana con un paro superior a la media (23%) las políticas de empleo de la región (PP) son escasas, y más bien tendentes a confiar en que el  mercado se regule por si mismo (laisez faire) y las del gobierno central (PSOE) ineficientes y muy caras al estar basadas en la creación directa de empleo. Esto muestra una incongruencia entre las diferentes ideologías y maneras de los dos gobiernos que tratan de gestionar lo mismo. En cuanto al mercado de trabajo es evidente que comparado con los países de nuestro entorno resulta rígido, y además las diferencias entre el sector público y privado son abismales. Con lo cual no se incentiva ni la iniciativa privada ni la competitividad.  Por ahí iban los tiros de la reforma, pero si seguimos comparando también es cierto que no tenemos sobre que basar un sistema del bienestar al que aspiramos.
  4. Culturales: España es uno de los países con más alto índice de fracaso escolar en la UE. Y también uno de los países con más alto número de universitarios. Esto deja una población activa desestructurada. Donde o eres ingeniero o albañil, perdiéndose por en medio la clase media y los oficios. Donde cuando falla el empleo no existe a penas capacidad de reacción. El que fracasó escolarmente no tiene muchas opciones a reciclarse y el que hizo estudios superiores no ve recompensados sus esfuerzos teniendo que asumir puestos propios de grados de formación intermedia. Además a esto unimos que España es uno de los países con más bajo índice de conocimiento de idiomas, con lo cual la opción de trabajar en el extranjero esta casi descartada.

Evidentemente deben existir soluciones, entre ellas son las mas evidentes:

  1. Cambiar el modelo productivo, modernizarlo llevando a cabo una inmersión tecnológica, esto pasa por la creación de parques empresariales y tecnológicos y también  por mas inversión pública en conceptos como I & D & I, porque no podemos aspirar a fabricar más barato que China, pero si mejor. Cambiar el modelo turístico de “sun and sangría”, no podemos ser más baratos que Punta Cana pero si mas glamurosos y mejores. Importante la inversión estatal en imagen, en cambiar la imagen.
  2. Mejorar la competitividad mediante la formación continua  por parte del estado y de las asociaciones empresariales. Y sobre todo la internacionalización, fomentando las exportaciones, vendiendo mas y mejor nuestros productos. En algunos ámbitos como el agroalimentario de los mejores del mundo.
  3. Mejorar el sistema educativo, invirtiendo en Formación Profesional y propiciando una educación más realista, donde se primen los aspectos técnicos, dando así al mercado de trabajo los profesionales que necesita. Ni todos iletrados ni todos Licenciados. Debe haber en medio una gran cantidad de oficios que atraigan a profesionales versátiles y que empiezan a sumar para el estado a edades más tempranas que los universitarios.
  4. Adelgazar el estado. Esto dicho así suena duro y bastante neoliberal, pero se trata de un estado gestor, con profesionales productivos. Es necesario , al menos, plantearse la conveniencia de mantener la costumbre decimonónica de “la plaza fija” en el aparato del estado. Como en cualquier otro sitio del mercado laboral se debe competir y producir. Esto desactivaría la teoría de que “todos queremos ser funcionarios” y fomentaría la iniciativa privada, por ende el empleo y aumentaría la competitividad en términos absolutos del país.  Dedicando menos dinero a lo improductivo, los recursos públicos se podrían encauzar a lo que decía arriba, investigación, desarrollo, innovación, educación.

 

Algo falla en la estructura empresarial española, que hace que esta productividad sea tan baja y que sólo se consiga mejorarla a través de acudir cíclicamente al desempleo masivo.

Los problemas del mercado laboral se resumen en cinco puntos: rigidez, dualidad, negociación colectiva, ultraactividad y subsidios.S

24 Oct

Ahora que se nos acerca el debate de la situación laboral en España, me ha parecido interesante este articulo que he encontrado, el cual se centra en 5 problemas importantes que tiene España para resolver su dilema del mercado laboral.

El análisis me parece interesante y bastante certero pero falta un componente obligatorio en cualquier sistema que se quiera considerar justo y equitativo: LA PRODUCTIVIDAD.

Ésta se tiene que conseguir por dos medios la eficacia en el trabajo y la obligatoriedad de adoptar nuevas tecnologías, para lo cual es preciso la existencia de créditos para ello. Con lo que caemos en el mismo factor del crédito para empresas y emprendedores. Figúrense, lo que hoy sería España, si en vez de haber financiado, muchas veces sin garantías, la adquisición de viviendas, se hubieran concedido créditos a auténticos planes empresariales, debidamente estudiados y responsables.

JOSÉ M. ABAD | JAVIER HERNÁNDEZ 2011-11-30

Una de las reformas inmediatas que precisa España y que ahora el Partido Popular parece estar dispuesto a abordar es la del mercado laboral. Y es que es éste, y no otro, el principal reto (reducir el paro) al que se enfrentará el nuevo Gobierno y para el que ha sido elegido por una amplia mayoría de los españoles.

La elevadísima tasa de paro que tiene España no sólo representa un coste social inasumible para cualquier país avanzado sino que también tiene un impacto negativo directo sobre el balance del sistema financiero (en forma de un mayor volumen de créditos impagados), sobre las cuentas públicas (en forma de menores ingresos y mayores gastos) y sobre la actividad económica en su conjunto (en forma de menos consumo privado).

Por todo ello, lejos de ser un lujo, la reforma integral de las instituciones que gobiernan las relaciones laborales en España es una necesidad imperiosa. No ya de cara a poder amortiguar mejor las crisis venideras, sino para poder parar la sangría que -a día de hoy- sigue tiñendo de gris el futuro de buena parte de las familias trabajadoras.

1. ¿Por qué el mercado laboral español no es flexible?

Si pensamos en un país como si fuera un solo trabajador autónomo, entenderemos que éste no puede ganar más que aquello que recibe por los bienes y servicios que produce y vende. De la misma forma, las caídas en el Producto Interior Bruto (PIB) de un país tienen un impacto directo en el volumen total de salarios pagados a los trabajadores del mismo. La cuestión, por tanto, no es si los salarios deben o no bajar (ya que el montante total caerá en todo caso) sino cómo se distribuirá dicha bajada entre todos los trabajadores.

Un mercado perfectamente flexible permitiría que la caída en la producción tuviera su reflejo en recortes homogéneos en los salarios de todos los trabajadores (esto es, si la producción cae un 10%, todos los salarios caen también un 10%). Por el contrario, un mercado inflexible sería aquél que protegería a unos trabajadores (insiders) más que a otros (outsiders).

En este caso, estos últimos se verían obligados a soportar todo el peso del ajuste salarial del país con caídas más que proporcionales en sus salarios. Por tanto, los mercados poco flexibles no protegen a unos más que a los otros sino que protegen a unos a costa de los otros.

En un esfuerzo por evitar esta injusticia, las autoridades podrían establecer barreras a la renegociación de los contratos. El problema es que el ajuste se producirá en todo caso y la imposibilidad legal de renegociar salarios a la baja resultará en un mayor número de contratos rescindidos (nótese que un despido supone una caída salarial del 100%). Pues bien, éste último es -precisamente- el caso del mercado laboral español.

2. La dualidad: insiders contra outsiders

Quizás el rasgo más característico del mercado laboral español sea su dualidad. La brecha que existe entre la indemnización por despido de los contratos temporales respecto de la de los indefinidos (8 y 45 días por año de servicio, respectivamente) explica por qué la proporción de trabajadores temporales en España es mucho mayor que en la Eurozona o por qué el volumen de trabajadores permanentes se muestra tan inelástico a cambios en el PIB.

En la reforma del año pasado, el Gobierno ya redujo esta brecha mediante el incremento gradual de la indemnización de los contratos temporales (de 8 a 12 días en 2015) y la reducción de la de los contratos permanentes (de 45 a 33 días para una modalidad de fomento del empleo estable con limitaciones subjetivas). Pese a ello, la brecha sigue siendo suficientemente importante como para que dicha reforma no tenga ningún efecto en la práctica.

En este sentido, el PP ha incluido en su programa electoral una propuesta para simplificar “la tipología de contratos laborales para reducir la temporalidad” (punto 11). Esta propuesta sugiere que el nuevo Gobierno podría estar pensando en introducir un contrato único como el incluido en el llamadoManifiesto de los 100 Economistas de abril de 2009 y, posteriormente. desarrollado por el profesorSamuel Bentolila, entre otros.

3. La negociación colectiva: ¿dónde se toman las decisiones?

El segundo rasgo diferenciador del mercado de trabajo en España es que la negociación colectiva no atiende a las necesidades particulares de cada empresa en concreto sino que tiene lugar, mayoritariamente, a nivel provincial o sectorial. En este sentido, la evidencia empírica disponible sugiere que el desempleo tiende a ser menor cuando la negociación colectiva está totalmente centralizada o descentralizada, y que crece cuando ésta tiene lugar a niveles intermedios (como es el caso de España).

Dado el tamaño y el grado de diversificación de la economía española, la negociación colectiva (o, al menos, los aspectos más importantes de la misma) debería descentralizarse totalmente. Esta necesidad es siquiera más evidente si tenemos en cuenta que el tejido empresarial español está constituido por pequeñas y medianas empresas que operan con márgenes muy inferiores a los de las grandes empresas (y por tanto requieren de una mayor flexibilidad interna).

En la reforma de este año se ha introducido en el artículo 83.2 del Estatuto de los Trabajadores una cláusula por la que los acuerdos negociados a nivel intermedio seguirán teniendo prioridad, aunque se abre la puerta a que éstos puedan delegar en otros de distinto ámbito (empresa, por ejemplo) la regulación de materias concretas. El problema es que no hay incentivos para que esto suceda, por lo que lo normal es que esta parte de la reforma quede en papel mojado.

Las buenas noticias son que el PP podría estar dispuesto a dar el paso decisivo hacia la descentralización. Concretamente, el punto 12 de su programa electoral anuncia que “tendrán prevalencia en cuestiones salariales y condiciones de trabajo los convenios o acuerdos de empresa que pacten los empresarios y los trabajadores”.

4. La ultraactividad: el poder de los sindicatos

La ultraactividad es un principio recogido en el artículo 86.3 del Estatuto de los Trabajadores por el que se permite la continuidad de los acuerdos vencidos mientras que no haya otro que lo sustituya. Esta cláusula hace que los sindicatos no tengan ningún incentivo para negociar; sólo con no sentarse a la mesa, los acuerdos negociados en los años de bonanza seguirán siendo de aplicación general.

La reforma de este año ha introducido por primera vez la figura del “laudo arbitral” como forma de resolución de conflictos cuando así lo hayan acordado las partes negociadoras. Sin embargo, en ausencia de obligatoriedad en caso de no haber alcanzado un acuerdo dentro de unos plazos preestablecidos, todo apunta a que esta reforma también quedará en papel mojado.

Pese a no mencionarlo en su programa electoral, sería deseable que el PP aprovechara la oportunidad de la reforma que parece tener en mente para abordar este problema también y mejorar los incentivos que tienen los agentes sociales para negociar.

5. Los subsidios por desempleo desincentivan

Los subsidios por desempleo son mucho más generosos en España de lo que lo son en la media de la OCDE (un 45% más, en concreto). Además, las condiciones para tener acceso a los mismos son menos restrictivas en comparación con los estándares internacionales. Estas circunstancias resultan tanto en una mayor duración estructural del desempleo como en una menor movilidad inter-regional.

Dado el impacto que los subsidios por desempleo tienen sobre nuestras cuentas públicas, así como los nefastos incentivos que generan en los trabajadores, no es de recibo que éstos estén por encima de la media de la OCDE ni que, en términos cualitativos, el acceso a los mismos sea más fácil. Desgraciadamente, el programa electoral del PP no hace mención a ningún cambio en este ámbito.

Más competencia y liberalización

Pese a la desastrosa situación del mercado de trabajo, el resultado operativo neto de las empresas no financieras está en máximos de la década. Ello es contraintuitivo, ya que uno esperaría un profundo deterioro (y no una notable mejora) en los resultados empresariales.

Esto se debe, básicamente, a dos causas:

En primer lugar, por un efecto composición en los datos, ya que estos sólo incorporan los de las empresas que siguen en activo (y no los de todas aquéllas que se han quedado en el camino lo largo de los últimos cuatro años).

Y, en segundo lugar, porque España sigue teniendo un problema de falta de competencia en un buen número de sectores. Esto se debe en parte a que las privatizaciones de los años 90 están inacabadas (ahora, en vez de monopolios estatales, son oligopolios privados), y en parte porque seguimos teniendo muchos sectores cerrados a la competencia (como es el caso de las farmacias, los estancos o los taxis). Por ello, una reforma integral del mercado de trabajo requerirá también un esfuerzo de liberalización en todos esos sectores que permanecen ajenos a la libre competencia

Oportunidad histórica para acabar con los intereses creados

Los resultados electorales del pasado 20 de noviembre representan una oportunidad única para explicarles a los sindicatos (y a los ciudadanos) que no pueden protegerse los intereses de unos a costa de los de todos los demás.

La flexibilización de los mercados de factores en general (y del mercado de trabajo en concreto) no sólo mejorarán las condiciones necesarias para que el sector privado lidere la tan ansiada recuperación, sino que permitirá que los trabajadores puedan amortiguar mejor las crisis futuras. Más aún, en el corto plazo, una reforma integral del mercado de trabajo permitiría poner fin a la sangría en la destrucción del empleo y dar a los trabajadores, parados y empresarios la posibilidad de tener un futuro con algo más de color y esperanza.

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Las raíces pol…

16 Oct

Las raíces políticas de la crisis del Euro

escrito por  el 22 mayo, 2012 en EconomíaPolíticaPolitica fiscal

He leído ya en dos o tres sitios reproches a la profesión económica en general por el problema de la crisis del Euro. Mi punto de vista de esta historia es que esta interpretación es equivocada. En este post quiero explicar por qué y especialmente por qué pienso que se trata de un problema político institucional más que económico.

Un diagnóstico compartido

Los problemas que han llevado a la situación actual no son ningún misterio económico. Como he explicado en alguna ocasión, la zona euro funciona de tal forma que los tipos de interés reales funcionan de forma procíclica, ya que el tipo de interés nominal es único, pero las tasas de inflación son distintas. De esta forma, los países con más inflación tienen menores tipos de interés reales; exactamente lo contrario de lo que recomienda una buena regla de política económica.

Para contrarrestar este problema, las economías europeas tienen que emplear sistemas alternativos de política contracíclica para controlar su inflación, concretamente tres: laregulación financiera (que permite controlar el flujo de crédito), la política fiscal y la moderación salarial. Por desgracia, mientras que la regulación financiera y la política monetaria son vistas como un problema más o menos técnico dónde cierta coordinación es posible, la política fiscal y la moderación salarial son tradicionalmente problemas politizados dónde el oportunismo político juega un papel mucho mayor y alcanzar compromisos creíbles entre estados es dificil o imposible. Los problemas anteriores hicieron que distintos países de la periferia tuvieran durante su expansión una inflación alta, tipos de interés reales artificialmente bajos, tasas de crecimiento por encima de su potencial, salarios que crecían por encima de la productividad y como resultado de esto, se endeudaran con el exterior y también con el interior.

En el momento actual, todos los problemas económicos de la eurozona pasan, de una forma o de otra, por un problema de exceso de deuda (pública o privada) de los países de la periferia, endeudados con el extranjeros pero también dentro de sí mismo. Esto ha repercutido en el conjunto del sistema económico helando el crédito. Es algo muy simple y muy intuitivo: cuando las perspectivas de crecimiento son buenas y el valor de lo que uno tiene, como su vivienda, es alto, los bancos están dispuestos a prestar y la gente en condiciones de endeudarse. Si de repente la relación entre lo que uno debe y lo que tiene cae (su posición financiera se deteriora), los bancos no pueden prestar y la gente intentar dejar de consumir. Esto es, a grandes rasgos, lo que ha pasado en Europa: estamos en un proceso de desendeudamiento, y hasta que ese proceso no se complete, es improbable que las cosas cambien sustancialmente.

La solución para desendeudarse es gastar menos de lo que se produce, lo que a nivel internacional supone correr superávit comerciales y, a nivel individual, consumir e invertir menos o bien, mejorar la capacidad de pago al crecer más. En esta solución, el país en cuestión tiene que recuperar competitividad, es decir, sus precios y salarios tienen que crecer menos rápidos que los de sus socios comerciales. Una solución alternativa es que esas deudas se perdonen, es decir, hacer un impago de alguna forma. Esta solución es, muy naturalmente, más ventajosa para el deudor que la primera.

Encima de toda esta historia, los países intentan mantener cierto estímulo fiscal para que el país no entre en una depresión aún más profunda, pero como las perspectivas de crecimiento son bajas y el déficit es alto, esto crea problemas para los estados a la hora de financiarse y el aumento de la prima de riesgo tiene efectos adicionales sobre el resto del sistema financiero porque reduce el valor de los activos de los bancos y creaincertidumbre sobre el conjunto de la economía.

En este escenario, la solución óptima sería la siguiente. 1) Los distintos países se comprometieran a una senda de consolidación fiscal a medio plazo creíble y coordinada, pero mantuvieran cierto grado de impulso actual, pero dónde se use la política fiscal para controlar la inflación interna 2) Que el BCE se comprometiera a apoyar la deuda de los distintos países en el mercado y se fijara un objetivo de entre el 4% y el 6% de inflación para la media de la zona euro 3) Que los Estados entraran en un programa de reformas estructurales que mejoren sus perspectivas de crecimiento a medio plazo, reduzcan sus tasas naturales de desempleo, aumente la competencia en los mercados reduciendo los márgenes empresariales y aumenten la competitividad 4) Un compromiso de los agentes sociales de moderación salarial para apoyar la recuperación de competitividad, (mirad elcaso de Portugal5) una devaluación fiscal, basada en pasar la presión de los impuestos sobre el trabajo a los impuestos sobre el valor añadido que reducirá los costes laborales unitarios y dará una prima al ahorro que favorecerá el desapalancamiento 6) Llevar a cabo un proceso de reducción de la deuda ordenado, que será una mezcla de mejora de la competividad y superávit comerciales y liquidación y quitas de entidades insolventes de forma ordenada.

Soluciones políticamente inalcanzables

Mi sensación, que puede ser equivocada, es que casi todo el mundo en el entorno académico, los famosos “economistas”, comparte este diagnóstico y una mayoría razonable aprobaría esta o alguna variante de esta receta. ¿Por qué no vemos una solución en estos términos? Mi opinión es que se debe fundamentalmente a razones políticas, y por políticas no me refiero a “ideológicas”, sino a la existencia o ausencia de instituciones y mecanismos de toma de decisiones y, en parte, a las consecuencias redistributivas internacionales.

En primer lugar, comprometer al BCE a un objetivo de inflación del 4 o 6% y forzarle a comprar deuda es probablemente ilegal en el momento actual, tanto porque va en contra de su mandato como porque supone coordinar de forma explícita al BCE con los gobiernos y esto último va directamente en contra del modelo Bundesbank que está detrás de la construcción del Euro. Esto requeriría obviamente un cambio en los tratados. Sin embargo, el objetivo de la estabilidad de precios es la gran conquista política alemana en laconstrucción del Euro y una parte básica de la querella francoalemana sobre la gobernanza económica de la Eurozona de los últimos veinte años. Ceder en este tema no es algo con vuelta atrás porque aceptar un cambio institucional de estas características sentaría un precedente que dañaría para siempre la independencia y la credibilidad del BCE tal y como existe ahora y los alemanes temen, con razón, que esto se traduzca en un cambio en el equilibrio de poder en la gestión de la política europea.

En segundo lugar, si el BCE y Alemania aceptan apoyar a los países de la periferia, es sencillo darse cuenta de que no hay ninguna forma de estar seguros de que estos van a cumplir su parte del trato. Idealmente, el programa de reformas estructurales debería ir acoplado con un impulso fiscal y monetario (el “two handed approach”) pero desde elpunto de vista político, la consolidación fiscal, la moderación salarial y las reformas estructurales son costosas, de forma que la tentación de renegar de este compromiso en cuanto la presión de los mercados se reduzca y el desempleo vuelva a niveles aceptables es muy alta. Es importante darse cuenta de que la incapacidad para comprometerse de un Estado tiene su origen en que el comportamiento de estos es el resultado de las interacciones complejas de distintos grupos cuya relación de poder va oscilando a lo largo del tiempo, lo que me lleva al último punto.

Finalmente, hay un elemento de suma cero en este problema. No hay que olvidarse de que lo que estamos intentando con un aumento de la inflación y el default ordenado es precisamente no pagar cosas que debemos a otra gente. Esto genera un conflicto de intereses tanto a nivel interno como internacional. En esta situación, todas las partes tienen incentivos para meterse en una guerra de desgaste dónde disimulan su capacidad para perdonar/pagar deudas y esto se manifiesta a nivel político.

Por tanto, aún cuando ponerse de acuerdo en cómo deshacer el problema del endeudamiento excesivo en Europa sea algo relativamente factible y trivial, el principal problema al que se enfrentan los Estados Europeos es uno de cómo comprometerse creíblemente a respetar la solución a la que se llegue. El problema no es uno de mala economía, sino de mala ciencia política. En este sentido, la tan cacareada teoría de que Europa necesita alguna forma de unión política/fiscal es básicamente acertada, si por unión política entiende un mecanismo que permita adoptar compromisos creíbles de forma coordinada. Sin embargo, la historia nos da a entender que este tipo de mecanismos basados en la solidaridad y la confianza tardan años o décadas en forjarse y, en cambio, las situaciones de crisis como la actual son poco propicias a su emergencia.

Ayer hablábamos de las mujeres con cargos importantes en Empresas…

10 Oct

Las 10 mujeresde negocios más influyentes.

La revista fortune dió a conocer la lista de las mujeres de negocios más influyentes. Aquí te la presentamos.

 

  1. Indra Nooyi Ella es la directora de Pepsi, la Gigante empresa de refrescos.

     

  2. Anne Mulcahy Presidenta y CEO de Xerox.

     

  3. Meg Whitman Presidenta y CEO del sitio de subatas por InternetE-Bay

     

  4. Pat Woertz Presidenta y CEO de Archer Daniels Midland, empresa enegética.

     

  5. Irene Rosenfeld CEO de la empresa de comida Kraft

     

  6. Brenda Barnes Presidenta y CEO de La empresa de alimentos Sara Lee

     

  7. Andrea Jung Presidenta y CEO de la empresa de cosméticos Avon.

     

  8. Oprah Winfrey Presidenta de Harpo Inc, la primera y única billonaria de raza negra. La comunicadora más famosa de Estados Unidos.

     

  9. Sallie Krawcheck Directora de Finanzas y jefa de estrategias de de Citigruop

     

  10. Susan Arnold Vicepresidenta de la división de Salud y Belleza de Procter & Gamble

Y el talón de aquiles de España se llama…

5 Oct

Productividad. A pesar de que España tiene muchos problemas y la coyuntura actual es consecuencia de muchas cosas mal hechas, España deberá mejorar en competitividad si quiere salir a flote. Es obvio que en tiempos de recesión se deben adoptar medidas como reformas estructurales. Me gustaría indicaros cual es la linea a seguir pero creo que de momento no tengo ni aptitudes ni fundamento para poder exponer con holgura mis interpretaciones.

Os dejo un articulo reciente que no dice nada novedoso pero informa de datos que hacen reflexionar…

Imagino que a día de hoy ya quedará poca gente que aún crea en el tópico de que en España se trabaja poco. Por si las moscas, paso a comentar un reciente estudio que el Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha dado a conocer a partir de las estadísticas de la OCDE, el cuál concluye que los españoles trabajaron de media durante el año pasado 1.690 horas, una cifra que se sitúa por debajo de la media de los países desarrollados, donde se trabajó 1.776 horas de media.

Pero cuidado, porque esta información podría interpretarse de una forma inadecuada: si nos comparamos con Alemania, nuestro espejo en los últimos meses, resulta que la media allí se sitúa en 1.413 horas anuales, 277 menos que en nuestro país. Entonces, ¿trabajamos mucho o poco? Pues depende de con quién lo compares.

En concreto, algunos de los países donde se trabaja menos que en España son Finlandia (1.684 horas), Eslovenia (1.662), Suecia (1.644), Reino Unido (1.625), Luxemburgo (1.601), Austria (1.600), Bélgica (1.577), Irlanda (1.543), Dinamarca (1.543), Francia (1.476) y Países Bajos (1.379).

En el lado opuesto, los países donde la gente pasa más tiempo en su puesto de trabajo son México (2.250 horas), Corea (2.193 horas), Chile (2.047), Grecia (2.032), Hungría (1.980), Polonia (1.937), Estonia (1.924), Israel (1.890), Turquía (1.877), Eslovaquia (1.793) y Estados Unidos (1.787 horas).

Si nos fijamos en los dos grupos y salvando la excepción de Estados Unidos, observamos como los países en los que menos se trabaja son aquellos que están económicamente más desarrollados. Se da a entender además que la productividad de los trabajadores en estos países es alta y se compensan las pocas horas de trabajo con un gran aprovechamiento de las mismas.

¿Y cuál es la conclusión que podemos sacar de todo esto? Pues que más horas de trabajo no van ligadas a una mayor productividad. En mi opinión, ocho horas de trabajo diarias ya son demasiadas, fatigan al trabajador y pueden dar lugar a un bajo rendimiento del mismo. Si a eso le unimos los agotadores horarios de trabajo de los españoles, el cóctel sobre la productividad es letal. Hay que trabajar menos, pero mejor.

Vía | EuropaPress